Se intensificará lucha policial contra  pandillas en municipios Nortecaucanos

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Los retos de contrarestar  la inseguridad urbana  que viene  presentándose en varios  municipios caucanos , especialmente en la zona norte, será estratégicamente afrontados para evitar que su permanente  accionar  sigan causando daños a  la  convivencia  ciudadana.

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El Coronel Édgar Orlando Rodríguez Castrillón, Comandante de la Policía Cauca,  ha  manifestado que ha llegado la  hora  perentoria  para contrarrestar el aumento de hechos delictivos en municipios como Villa Rica, Puerto Tejada  y Santander de  Quilichao.

El oficial  anunció que  en 15 días aproximadamente llegarán nuevos uniformados para reforzar la seguridad de la zona. Advirtió que de ninguna manera permitirán que pandillas lideradas en su mayoría por menores de edad, se sigan tomando  algunos  corredores  viales, asaltando a los viajeros que obligatoriamente necesitan esta carretera para llegar a la capital del Cauca.

El comandante policial del  cauca señaló que aunque se han efectuado aprehensiones, incautaciones de droga, motocicletas y armas de fuego, aún queda mucho por hacer en estos tres  municipios en donde existe  un  notable accionar  de  las  bandas criminales , por lo que también invitó a las alcaldías municipales a tomar cartas en el asunto y a continuar con el proyecto de acondicionar sitios que funcione como centro de acopio, para llevar las motocicletas que son decomisadas con problemas legales, pues  muchas de estas tienen que ser devueltas nuevamente por no tener un sitio donde permanezcan inmovilizadas.

En  Puerto Tejada

Una joven de 24 años de edad resultó herida, tras ser impactada por una bala perdida en el municipio de Puerto Tejada, cuando se desató un enfrentamiento entre pandillas. La víctima responde al nombre de Ingrid Johana Riascos Candelo quien recibió el impacto cuando estaba departiendo con amigos en el barrio Carlos Alberto Guzmán al oriente de esta  población. Las autoridades de esa municipalidad investigan el caso.

En Santander de Quilichao

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En las últimas horas una joven mujer fue herida a bala al parecer, en medio de un enfrentamiento entre pandillas, frente a esto el coronel rodríguez indicó que, “la disputa entre estos jóvenes viene generando problemas de inseguridad, hay descontrol en la zona, alto consumo de estupefacientes y tráfico de armas, sin embargo ya hemos capturado a varios líderes de estas pandillas, no descansaremos hasta desmantelarlas”.

El alto oficial señaló que, este es un problema social, que va de la mano con la misma familia, muchos padres de familia ni saben dónde permanecen sus hijos, otros ni siquiera conocen sus amistades, todo esto empeora más la situación. Puntualizó el Comandante de la Policía del Cauca.

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El origen de este grave  problema social nace, por la gran necesidad tanto económica como territorial  de hacerse  ver, de estos jóvenes cuya problemática se encuentra en sus hogares directamente o en la sociedad en la que se desarrollan.

 

En estos  municipios, se  está viviendo una etapa cuyo origen no es nada distinto a la destrucción de  los hogares, la descomposición social, la falta de oportunidades, el afán de liderazgo, de hacer dinero fácil y rápido y la indiferencia del Estado para enfrentar  integralmente  y con «los pantalones bien puestos « un problema que cada vez se hace más recurrente y violento.

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Se trata de las pandillas, en su mayoría integradas por jóvenes de ambos sexos y de todos los estratos sociales  y sectores urbanos, que se incrustan en los  barrios para imponer su Ley, y que mediante códigos y organizaciones selectivas se identifican con cierto tipo de cultura, en la que siempre el poder, tanto territorial, como económico,  es su propósito esencial.

En  Puerto Tejada se han convertido en uno de los mayores problemas de orden público y ya  en municipios  como  Villarica  y  Santander de Quilichao, sufren a diario el rigor de una filosofía sin límites que aterroriza comunidades y gentes  de  bien, formando sitios  a  veces  vetados para las  propias autoridades con la complacencia de muchos  padres  de  familia, generando al mismo tiempo las mal llamadas  “ollas” o  cinturones de miseria, caldo de cultivo para que prosperen dichos emporios y focos de violencia.