Mientras Campo sigue agradeciendo al pueblo Caucano, sus detractores no dejan de calumniar

 

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Obstinados por el dolor que causa la derrota en las  urnas es increíble que de manera perversa y fastidiosa los detractores del Gobernador electo de  los Caucanos sigan difamando e imaginando juicios a priori donde no existen, creando desinformación en la opinión pública.

Saber perder con elegancia, felicitar y agradecer al vencedor de una contienda electoral limpia parece que no fuera una norma de decencia entre quienes aún llenos de odio, rencor y resentimiento pretenden desconocer la decisión de la mayoría de caucanos, que le apostaron a unas propuestas con ideas, iniciativas y creatividad.

Reconocer la derrota  es una regla de oro, pues en la mesa en el juego se conoce al caballero. No es que por saber perder no se sea competitivo, sino que una derrota no puede hacernos perder nuestro saber estar y decencia. La dignidad de la derrota, no la tiene la victoria que es sincera y pulcra.

Como es posible que a estas  horas no se entienda con honestidad que  con una victoria se aprende, pero se aprende aún más con una derrota si recurrir a las falsedades.

Nada más insufrible que ver a un mal perdedor fuera de sí. Una persona que no sabe contenerse es, como mínimo peligrosa, pero lo que es peor, insoportable. Entendemos por mal perdedor no solamente el que dice lo que no debe, sino el que actúa o gesticula poniendo de relieve que no sabe asumir su derrota.

Si no se sabe jugar, sencillamente no se recurre a difamación y el bochinche, pero nunca se pierde la calma y mucho menos por un juego sucio sin asideros. No es que uno sea frio como hielo o que no le apasione el juego de las  urnas, es que el gusto por el juego democrático debe superar al gusto y frustración  por la victoria que nunca se pudo.

Una difamación es una acusación falsa. Difamar a una persona es insultarle a través de una mentira. La idea de la difamación implica que la descalificación hacia otra persona está basada en una falsedad. Esta falsedad provoca que el prestigio y la imagen social del insultado se vean afectada muy negativamente, aunque ya nadie les crea por sus oscuras  intenciones.

Hasta la saciedad se ha insistido y demostrado que el Ingeniero Oscar Rodrigo  Campo Hurtado no está ni estaría inhabilitado por una presunta omisión suya en el tema de la PTAR en Puerto Tejada.

Está comprobado que el contratista  y Representante Legal de Trataguas  Jhon Bayron Lara  Osorio, entregó la obra a entera satisfacción en el 2008 al entonces secretario de Infraestructura   Carlos Alberto  Castellanos Gómez en el Gobierno del  ex gobernador  Guillermo Alberto González Mosquera.

La obra nunca funcionó porque el Alcalde de época en  Puerto Tejada Elver Marino Montaño Mina no cumplió con la construcción de un colector y vigilar las motobombas  de la PTAR, tal como lo denunció el veedor ciudadano  José de Jesús  Cháves  Méndez ante la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de  la República  y la Contraloría General de  la Nación.

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Pero el Gobernador electo Campo Hurtado nada tiene que ver con este elefante blanco que por desidia y desgreño de  una administración Municipal no cumplió con la puesta en marcha de la misma.

Tratar de ensuciar el buen nombre del nuevo mandatario además de mentiroso y calumniador es un acto irrespetuoso  y que deja al descubierto la clase de  torpe bajeza con que suelen incurrir quienes desde la sombra se amparan para destruir la buena imagen de quien con liderazgo y convencimiento se ganó el afecto de los  Caucanos en los pasados comicios electorales.