Los excesivos y oscuros lazos informativos emponzoñan la imagen del periodismo regional

Gloria Lorena Iragorri Mosquera

Por: Gloria Lorena Iragorri Mosquera.
Hubiera preferido escribir esta columna sobra la crisis y la tragedia que están padeciendo los miles de colombianos que fueron humillados, deportados unos, otros que huyeron de la perversa, absurda e inhumana persecución del régimen del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Pero mis amigas de Popayán me han enviado una página digital del periódico Enlace Regional de Santander de Quilichao, que dirige el señor Jaime Soto Palma, en la cual hace referencia a una supuesta acusación en contra del candidato a la Gobernación del Cauca, ingeniero Oscar Rodrigo Campo Hurtado, de quien ya me referí en la columna anterior y en la cual afirmo que será el próximo mandatario que merecen los caucanos, por sobradas y éticas razones de la realidad política de esta región, la cual amamos entrañablemente.

El informe publicado hace eco a una queja interpuesta ante la Procuraduría General de la Nación por el señor José de Jesús Chávez Méndez, contra el exgobernador Guillermo Alberto González Mosquera y su secretario de Infraestructura, Carlos Alberto Castellanos; y contra el gobernador Temístocles Ortega Narváez y su secretario de Infraestructura, Oscar Rodrigo Campo Hurtado, hoy candidato a la Gobernación del Cauca, porque según Chávez Méndez, los cuatro funcionarios recibieron a satisfacción el sistema de tratamiento de aguas residuales de Puerto Tejada sin haberse terminado la obra, la cual tuvo una inversión de 1.128 millones de pesos.

La mala fe implícita en la información publicada por Soto Palma queda en evidencia, cuando, sin esperar que las autoridades competentes se pronuncien, inventándose presuntas inhabilidades para confundir a sus posibles lectores, pretende condenar anticipadamente a Campo Hurtado como responsable y protagonista único de una supuesta falla administrativa y en su concepto, evidentemente tendencioso y politiquero, el incierto periodista afirma que “finalmente, no está por demás solicitarle al candidato Oscar Campo, que por carecer de la estatura moral para gobernar eventualmente a este departamento, decline a su aspiración”.

Esta conclusión a la que llega Jaime Soto Palma deja perfectamente claro el vicioso ejercicio que hace de su actividad informativa, pues se considera una autoridad competente para emitir juicios y condenar; y queda también la certeza del fin último de su apasionado “informe periodístico”: promocionar al candidato que lo financia, descalificando con engañosos argumentos al candidato de mayor peso para alcanzar la Gobernación del Departamento del Cauca.

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Me informan igualmente que el director del periódico Enlace Regional es un oscuro personaje que llegó a Santander de Quilichao hace algunos años, a posar de seudo-periodista, después de purgar una pena de 11 años de prisión por robo continuado en Telecom. Sin embargo, en aras de la libertad de expresión y prensa, ha logrado, con publicidad oficial, impulsar su proyecto informativo.

Leyendo todo este episodio y montaje contra la dignidad y el buen nombre de un hombre público que aspira a dirigir los destinos del Departamento, llego a las siguientes conclusiones:

La obra se entregó a plena satisfacción, tal como consta en los documentos que el mismo periódico publica. Entonces ¿cuál era entidad que debía hacerse cargo después, ya que el contratista simplemente es el ejecutor de la obra?

David Ortega, uno de los ingenieros constructores, desde la capital del Cauca sostiene que “esta obra civil fue supervisada por Audiencias Visibles, Programa presidencial de modernización, eficiencia, transparencia y lucha contra la corrupción y para la entrega estuvieron convocados todos los agentes sociales que harían parte del cuidado y funcionamiento de la misma”.

Desafortunadamente los excesivos, oscuros lazos informativos y económicos con aspirantes políticos cuestionados y las prebendas de la publicidad oficial, emponzoñan la imagen del periodismo regional, serio y responsable que debe existir en la provincia colombiana.

Y a propósito de falta de independencia hay que decir que ninguno de los que están en el candelero reconoce recibir presiones. Acusar a otro como el candidato Campo Hurtado por una parte de lo que ni siquiera fue noticia en lugar de darla toda, es corrupción, máxime cuando se tiene semejante rabo de paja. Calumniar es corrupción, aparte de delito.

Lo mismo que hay políticos, empresarios, jueces, funcionarios y policías corruptos, hay periodistas corruptos. Pero… ¿quiénes denuncian a estos y lo escriben? Ninguno. Todos, con celoso corporativismo, cierran filas y son iniciados de una secta donde se solapan entre sí. Porque la corrupción en el periodismo es sutil.

Dejando a un lado los efectos de la falta de independencia, hay ‘periodistas’ como el señor Soto Palma, que me temo, hacen politiquería con base en datos descontextualizados para arrojar sospechas contra algunos, bien por ideología o para ganar dinero a costa del escándalo puesto en marcha.