Buenaventura y «Robey»…

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La institucionalidad en mi bello Puerto del Mar colapso, caen los alcaldes elegidos por voto popular, uno tras otros, como en un castillo de naipes y no dimensionamos acertadamente la catástrofe.

El modelo de ciudad que nos han vendido desde Bogotá, es perverso, no solo por lo segregacionista y clasista, sino por lo alejado de la realidad.

Buenaventura es una gran urbe conformada fundamentalmente por grupos de personas que provienen del litoral Caucano, Nariñense y Chocoano, con poca escolaridad y con el agravante de pretender conseguir solucionar en esa ciudad sus necesidades básicas insatisfechas, que, desde luego, no han podido conseguir en sus regiones, en esas condiciones se reúnen 400.000 mil personas .

Como este plural número de personas requieren comercio, este es ofrecido por gentes del interior del país, también de baja escolaridad, e incluso sin haber resuelto en su procedencia muchas necesidades básicas, aunque se les puede abonar cierta “habilidad” para el comercio; conformando un gran grupo de personas habidos de solución estatal para los problemas derivados de la urbe y solo encontrando un gobierno central autista e indolente.

Empero, la condición geográfica de Buenaventura es la ideal para constituirse en el primer puerto marítimo, como lo es, de Colombia y esta condición, sinónimo de progreso en cualquier latitud, en la nuestra se torna, por el contrario, en una maldición.


Se nos ha enseñado a las gentes del pacifico, como prospectos educativos, una serie de antivalores y estupideces reduccionistas tales como que: “hay que enriquecerse, a toda costa, que es mejor ser rico que pobre, que tal fulano fue buen alcalde pero esta pobre, que los paisas son los mejores porque consiguen la plata y si no la pueden conseguir, de todas maneras la consiguen”.

Y nos hemos metido en la carrera del infierno de conseguir dinero, a cualquier costo, sin detenernos, ni siquiera, en el mejoramiento de las condiciones de vida, que obviamente pasan y pasaran, antes que nada, por unos buenos establecimientos educativos.


La idea es que todos progresemos, o al menos una mayoría importante, para establecer un gran colchón de clase media, que no existe en Buenaventura, eso seguramente se podría conseguir democratizando el muelle, pero las herramientas estatales, en lugar de lo propuesto, han vuelto acaudaladamente ricos a 10 individuos, desconociendo el resto de ciudadanos, como en efecto lo hace.


Como es posible que los últimos cuatro alcaldes de Buenaventura hayan terminado presos y el gobierno central siga tan campante, acá hay un problema, digo una catástrofe, que requiere planes de choque para poderla remediar, lo cual se soluciona con remedios adecuados , no mandando burócratas mestizos desde Bogota, con pretensiones de “sabios y de honrados” a hacer pilatunas, como lo han hecho, toda esa serie de “especímenes” que nos envían, dizque para que nos enseñen, cuando ellos fueron los que nos enseñaron a robar.

Por: Néstor Raúl Charrupí Jiménez

Redacciòn