¿Guerra o Paz?

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Por: Néstor Raúl Charrupí  Jimenez.

Eso es lo que nos estamos preguntando una inmensa mayoría de colombianos, vemos que se han iniciado conversaciones, en ese sentido hace más de dos años, pero esta, la paz, no se avizora, antes por el contrario siguen flotando vientos de guerra.

Quizás esta guerra recurrente, de parte y parte, vista a grandes rasgos no es más que la reiteración de una ley de la física: “a toda acción corresponde una reacción igual, pero en sentido contrario”.

Ante el asesinato por parte de la guerrilla de once soldados en el corregimiento de Timba Buenos Aires (acción). El gobierno responde exterminando 26 guerrilleros, utilizando bombardeos aéreos. (Reacción).Lo paradójico del caso es que el conflicto parece que en lugar de aminorarse, se incentiva con el paso de los días.

Lo aún más triste es que retrotrayendo la historia del conflicto en todas las etapas de su existencia, cincuenta años, casi podríamos decir que tiene este común denominador; acción, reacción, entrelazándose estas dos premisas en una violenta espiral, sin fin, de violencia.
Cuando creemos que con inteligencia se debe superar esta violenta aporía, “elegimos a nuestros mejores hombres” para que hagan la tarea y nos traigan la tan anhelada paz; sin embargo nos han embarcado en una solución de más guerra, prometiéndonos la “tierra prometida” al final de la misma, pero pasan los días, semanas, meses y cincuenta años y la paz no llega.

Lo cual significa una de estas tres premisas: a) La guerra no sirve como método para arreglar el conflicto, b) Los ofrecimientos del establecimiento no satisfacen a la guerrilla o c) existen sectores ocultos y poderosos que se lucran de la guerra.
Ni siquiera el manido argumento santurrón que la guerrilla se ha entronizado enseñoreado contra las gentes pobres de la Costa pacífica, sirve como excusa para justificar la guerra, eso es una verdad de Perogrullo, porque es precisamente esa zona la que el gobierno desprecia y menos atiende, salvo cuando le tocan el petróleo.
Si se están haciendo conversaciones atinentes a solucionar el conflicto en la Habana, es porque se admite que la guerra como método no sirvió, para solucionar este prolongado enfrentamiento bélico, teniendo necesariamente que llegar a un entendimiento, llamado acuerdo y firma de la Paz, entre guerrilla y gobierno en la Habana.

Pero si hay sectores ocultos que en lugar de apaciguar, atizan el conflicto, deberá el gobierno enfrentarlos así como enfrenta a la guerrilla, porque Colombia no puede ser una nación para que aventureros de la violencia, hagan prevalecer sus ideas con más violencia.

Cuando la ley se confunde con la venganza, a eso se le denomina la “ley del Talión” “ojo por ojo y diente por diente”, este tipo de ley, desde luego anacrónica, no genera sino miedos, odios y resentimientos, puesto que es terrorífica, generando terror en su sola invocación.
Tenemos que alcanzar la paz, basta ya de bravuconadas, de una parte y de la otra, no nos debe interesar quien es más fuerte o más matón.

Las ideas deben prevalecer sobre la fuerza; no más voladuras de oleoductos, no más bombardeos a campamentos guerrilleros, que los argumentos puedan más que las balas, necesitamos ¡UN CESE AL FUEGO BILATERAL YA!, con inteligencia equidad y decisión los mejores líderes conducen a sus formaciones sociales.