La guerra Sucia

Luis-Fernando-Velasco-faceb

Si hay algo que repugna en las modernas estrategias de hacer la política es la fuerza que ha tomado la llamada “guerra sucia” que invade especialmente las redes sociales.

Personas con desmedido afán protagónico pero sin fuerza para lograr que sus ideas impacten la sociedad, cambian el debate por los rencores y el insulto, y generalmente lo hacen desde el anonimato pues ni siquiera tienen el carácter o la vergüenza de dar la cara.

Yo he conocido en primera persona esta estrategia, pues algunos de los lectores recordaran como organizaciones criminales intentaron hacerme sendos montajes para acabar mi vida política, pero con la solidaridad de muchos colombianos y caucanos logre superar esa prueba y continuar mi tarea.

Hoy por honrosa postulación de mí partido se abre la posibilidad de llegar a la presidencia del Senado y con ello lograr que un caucano esté a la cabeza de uno de los tres poderes del Estado.

Conociendo la idiosincrasia de algunos de mis conciudadanos no me asombra que se haya despertado toda una feria de anónimos llegados de Popayán a portales y medios de comunicación capitalinos intentando presentarme como el peor de los ciudadanos.

Un director de noticiero de televisión me lo comentaba con perplejidad y me decía “resulta asombroso la capacidad de daño y envidia de alguno de tus paisanos”, “algunos le enfatizaban yo, pues la gran mayoría son gente de buen corazón y de limpieza en el alma”.

Lo último que circula es una carta en la que intentan hacer aparecer la firma de un arrendamiento hecho por una inmobiliaria de la ciudad por mandato de mi madre con una entidad oficial como un oscuro hecho de corrupción.

Sin detenme en el caso solo hare una acotaciones que no se explicaron en la mencionada comunicación: el alquiler no es sobre una casa deteriorada, sino sobre un edificio nuevo de cuatro pisos con ascensor para discapacitados, que quien tomó el inmueble no es el pariente muy lejano (octavo grado de consanguinidad y llegado a la entidad por un concurso público) que hoy ocupa el cargo de director de esa entidad, sino otro director que estaba anteriormente, y que el canon pactado entre la inmobiliaria y la entidad está por debajo de lo que se paga en la ciudad por metro cuadrado en inmuebles de las características descritas y la ubicación del mismo. No sobraría unas certificaciones de lo expresado por parte de diversas inmobiliarias en Popayán.

El debate por el poder es despiadado y saca en algunos casos lo peor del ser humano, pero también debo reconocer que en más de 30 años de vida pública, solo en dos ocasiones por afectarme se metieron con mi familia.

La primera cuando un grupo de paramilitares, a los que enfrente y logre vencerlos en juicio por falso testimonio amenazaron a mi sobrina de 3 años y mis padres tuvieron que exiliarse con la niña por más de 6 meses, y ahora que en otro tipo de ataques quieren afectar a mi señora madre.

No estaré en ese juego, no utilizaré las mismas armas y frente a cada anónimo responderé con propuestas y acciones que sirvan para superar los problemas de mi tierra y diré como alguna vez, de manera brillante le respondió Lalo Simonds a una reportera que era su estudiante y lo fustigaba “cuando usted trata de molestar mi paz interior, simplemente cambio el dial y no la escucho”.

Por: Luís Fernando Velasco Cháves – Senador de la República

Leer más en: http://www.elpueblo.com.co/elnuevoliberal/guerra-sucia/#ixzz3aDa8A2Gi