¿Sabe qué es el fenómeno de Raynaud?

Si los dedos de los pies, las manos, la nariz o las orejas cambian repentinamente de color y se ponen azules a consecuencia del frío o el estrés, es necesario prestar atención, pues se puede padecer el fenómeno de Raynaud.

Esta enfermedad hace que se contraigan los vasos sanguíneos cuando se siente frío o estrés. Aunque es posible que sea hereditaria, puede afectar a personas de cualquier edad. Una vez transcurre el episodio y la sangre vuelve a su flujo normal, se puede sentir dolor pulsante u hormigueo en los dedos.

Daniel Jaramillo Arroyave y Jairo Alonso Rodríguez, estudiantes de último semestre de la Facultad de Medicina de la U.N., realizaron una búsqueda sistémica en diferentes bases de datos (Pubmed, EBSCO y Scielo), sin límite de tiempo o de idioma, y seleccionaron los artículos más pertinentes para realizar una revisión narrativa actualizada, dirigida a médicos generales o de atención primaria.

 220px-Raynaud-hand2
“Este fenómeno es motivo de consulta frecuente tanto en medicina general como en reumatología. Es importante para el clínico conocer cómo se presenta y las posibles causas en orden de frecuencia, para abordar al paciente y establecer las conductas necesarias y útiles para llegar a un diagnóstico diferencial y al manejo temprano de enfermedades asociadas en sus etapas iniciales”, explican los jóvenes.

El fenómeno de Raynaud cuenta con dos formas: la primaria y la secundaria, considerada la más grave.

Según explican los estudiantes, la forma primaria o idiopática consiste en casos en los cuales no se identifica una enfermedad de base que explique la aparición de los eventos vasculares. Por su parte, la secundaria es un subtipo que se define cuando una enfermedad subyacente explica la aparición de los ataques. Este es el caso de afecciones como esclerosis sistémica progresiva, lupus, crioglobulinemia y opérculo torácico (compresión a la altura de la salida torácica).

Se ha visto que el 89 % corresponde a casos primarios entre los 15 y 30 años; mientras que en el 11 % se trata de casos secundarios que se inician en personas mayores de 40 años.

Los investigadores recomiendan que ante un paciente que refiere síntomas y signos sugestivos de este fenómeno, lo más importante y útil es realizar una historia clínica completa.

Hay que tener en cuenta que este fenómeno se presenta en todos los dedos de la mano y que generalmente inicia en el segundo o cuarto dedo y luego se manifiesta en los demás. Esto es importante para no confundirlo con otras enfermedades, de ahí la relevancia de tener una historia clínica completa.

Se ha demostrado que la ansiedad y el estrés son disparadores de los ataques del fenómeno de Raynaud y que modificaciones en estos aspectos disminuyen la intensidad y frecuencia de los mismos. Por lo tanto, los futuros médicos consideran importante el diálogo con el paciente para aclarar dudas, disminuir miedos y brindar tranquilidad.

Dentro de las medidas no farmacológicas, se encuentran algunas generales como evitar la exposición al frío y los cambios bruscos de temperatura, usar guantes, mantener el calor corporal y no fumar.

Daniel Jaramillo Arroyave y Jairo Alonso Rodríguez manifiestan que en los tratamientos con placebo y medidas no farmacológicas, entre el 10 % y 40 % de los pacientes presentan mejoría.

Sin embargo, si estas medidas no dan resultado, se aconseja iniciar un manejo con tratamiento farmacológico. Entre los medicamentos disponibles, los bloqueadores de los canales de calcio han demostrado su eficacia y seguridad, por lo que son frecuentemente usados como tratamiento de primera línea.

En casos de fenómeno de Raynaud primario pueden disminuir la frecuencia e intensidad de los ataques en aproximadamente el 30 % de los pacientes. En casos secundarios, se ha visto que pueden reducir la frecuencia de los ataques en casi ocho episodios menos que los presentados previamente. Así, la intensidad de los mismos disminuye en un 35 %.

Los estudiantes de Medicina señalan que en diferentes estudios se ha encontrado que el 13 % de los pacientes que presentan la forma primaria pueden desarrollar la secundaria.

La primaria tiene una prevalencia de 3 % a 5 % dentro de la población general. En la secundaria, esta cifra depende de la enfermedad o condición asociada. Por ejemplo, en la esclerosis sistémica, se presenta en más del 90 % de los casos; en el lupus eritematoso sistémico se encuentra entre el 10 % y el 45 %; en la dermatomiositis, en el 20 %; y en la artritis reumatoidea, en el